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Diferencias entre patente y secreto industrial

Diferencias entre patente y secreto industrial

Las mayores diferencias entre una patente y el secreto industrial radican en que mientras que la patente impide que terceros fabriquen, usen o vendan un invento, el secreto industrial podría definirse como el derecho a requerir una compensación económica a quien divulgue un secreto, o lo emplee en beneficio propio o ajeno, cuando esté obligado a respetarlo.

Patente vs secreto industrial

Como ya hemos visto en anteriores post, la patente es un derecho exclusivo que se obtiene por su registro ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, la Oficina Europea de Patentes o la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

En resumen, la patente otorga a su titular el derecho a decidir si la invención patentada puede ser utilizada por terceros. Y, además, en qué modo podrían hacerlo.

Mientras, el secreto industrial se vincula con la información relativa a productos, procedimientos, servicios o estrategias cuya confidencialidad concede un plus de ventaja para una empresa u organismo, frente al resto de la competencia existente en su mercado. 

La característica principal del secreto industrial radica en el carácter confidencial de la información. Por su parte, en el caso de la patente hablamos de un título de propiedad que reconoce el derecho de explotar en exclusiva la invención patentada. Aunque, como contraprestación, la invención deberá ser hecha pública para su conocimiento. 

Beneficios de cada figura

Una de las principales diferencias entre patente y secreto industrial se asienta en la duración de ambas modalidades. En el caso de la patente su duración máxima es de 20 años, plazo tras el que devendrá pública y cualquiera podrá utilizarla.

En el caso del secreto industrial no podrá ser público en un periodo de tiempo determinado, que no tiene por qué ser de 20 años. Se puede alargar por un plazo más amplio. 

Igualmente, los secretos industriales, al contrario que las patentes, no pueden ser protegidos ante ningún registro. El único mecanismo para proteger de forma legal un secreto industrial en España es a través de cláusulas contractuales firmadas entre las diferentes partes.

Eso sí, existe la Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales. Esta norma protege los secretos industriales o empresariales respecto a cualquier modalidad de obtención, utilización o revelación de la información, que resulte ilícita o tenga un origen ilícito. 

Mayor seguridad de las patentes

Según establece la Oficina Española de Patentes y Marcas, OEPM, la gran diferencia entre optar entre la patente o el secreto industrial consiste la seguridad. En ese sentido, las patentes son mucho más seguras.

Cualquier persona que sin estar autorizada emplee esta invención podrá ser demandada, conociera o no la existencia de la patente.

En cambio, el secreto industrial ofrece una protección más débil. La protección se limita al derecho a exigir una compensación económica a cualquier persona que esté obligada a respetar ese secreto, y lo divulgue o lo utilice en beneficio propio o ajeno. Por lo general, los empleados de la empresa u organismo.

Dicho de otro modo, el secreto industrial tiene solo una protección contra el espionaje.